martes, 23 de agosto de 2011

Miguel Mateos, en el Luna Park 2011

Miguel Mateos, en el Luna Park
20 de agosto 2011

Cuando una carrera artística acumula tantos años, tantos éxitos, es fácil imaginar que cada nueva presentación genera una dificultad para poder seguir creando, y no terminar repitiendo aquellos viejos temas que queremos escuchar siempre.

El año pasado, en este mismo mes de agosto, Miguel Mateos se presentó en el Luna Park a homenajear no solo los 25 años de Rockas vivas sino recorrer toda su carrera a través de “esos temas”. Los meses siguientes sirvieron para recorrer el país dando continuidad a esta idea.

El verano fue una pausa que produjo el DVD Primera Fila, combinación de clásicos con tres temas nuevos, grabados en un show en vivo, con la intimidad de un estudio e invitados como el grupo Reik y Malu.

El Luna Park nos reencuentra, quizás con la excusa de presentar Primera Fila, mantener la propuesta pero Mateos nos sorprenderá con un impresionante show de más de tres horas donde ofrecerá multitud de ideas.




El arranque será demoledor, con la percusión y coros de Alejandro Mateos, una iluminación multicolor que recorre la platea, la escenografía que recrea la imagen de Primera Fila –ambiente clásico de la Casa de la Música-. Perdiendo el control, Solo una noche más y Llámame, casi enganchados, exhiben el estilo roquero de Miguel, gracias al aporte de Roly Ureta y Ariel Pozzo desde las guitarras.

Pero la noche prepara muchos climas, algunos de pie y otros escuchando. Uno de los primeros será la presentación de Cuando despierte mañana, con acústica y armónica, con los teclados de Nano Novello, con un prólogo dedicado “a esas cosas pendientes que uno deja para mañana”, con un decálogo de ideas mateistas sobre la guerra, sobre el amor, sobre la música (dedicatoria a Cerati), sobre el consumo.

El show continuó con Cabeza fuera del agua (Fidelidad 2008), Libre vivir, Mujer sin ley (Huevos 1983), Va por vos y Lástima nena (Zas 1982) un recorrido por distintas etapas, temas más conocidos y otros no tanto, baladas que suben hasta un rock final, fotografías maravillosamente simples hechas de tres palabras, estribillos que todos coreamos, climas enamorados y optimistas que son los mejor logradas, y también algunos más furiosos. Otro de esos momentos, donde Mateos se mostró más comunicativo con el público, más fresco fue al presentar Lagrimas bajo la lluvia (Obsesión 1990), “el dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”.

Dos temas bien conocidos fueron los que completaron este primer tramo del show, Bar imperio -con un saxo invitado y coros de Roly Ureta- y Solos en América, en dúo con Malu (en video), Miguel desde los teclados y solo de Ariel Pozzo en guitarra.

Un cambio de escenario, un sorteo y una privilegiada espectadora invitada al escenario fue el intermedio en vivo para abrir el set acústico, uno de los grandes momentos del show. Mal herido, una versión de Si tuviéramos alas combinada con un viejo clásico como Stand by me, otro de los temas “lado B” de la noche con Ciudades en coma y completando con Fidelidad junto a un cover de Los Beatles (Help). Invitado Ricardo Pegnotti en sticky guitar, lucido nuevamente Alan Ballan ahora en contrabajo, Ureta y Pozzo en acústicas.

El estreno de Borracho y sentimental –grabada en Primera Fila-, fue la despedida de la afortunada invitada y el regreso eléctrico del show. Con juegos de iluminación que incluían al público y un video que se metía en el escenario.

Hubo varios momentos donde el tiempo fue parte de los comentarios y presentaciones de Miguel, uno muy especial y muy crudo fue esa pausa en el medio de Lola, condenando la violencia sexual. En el rescate de más canciones no tan populares, sonaron Malos pensamientos (Obsesión 1990) y Salvame (Salir vivo 2002).

Lucieron en distintos momentos de la noche tanto el bajo de Alan Ballan, como el rock de las guitarras de Roly Ureta y Ariel Pozzo por momentos muy encendidos, los teclados de Nano Novello y la batería de Alejandro Mateos, compañeros permanentes de Miguel Mateos.

Habría muchos amagues de despedida, el primero será invitando a Juan Mateos en guitarra para Rock Libre, una introducción de Cross roads (de Eric Clapton) y el más furioso Rockeando. Alejandro también presentó a su hijo Matías Mateos en batería.

Quedaba mucho más y será entonces el tiempo de descargar energía, que todo el mundo cante y salte en sus plateas con una seguidilla de Un poco de satisfacción, Extra, Un gato en la ciudad, Huevos, y un regreso para sumar Cuando seas grande, Obsesión y Tirá para arriba.

Habían pasado más de tres horas, una propuesta que tuvo de todo y que aprovechó el espacio del Luna para ello, para presentar Primera Fila, para versionar algunos temas no tan populares, para ofrecer baladas y rock, para lucir con la iluminación y el video, para proponer un set acústico y algunos covers, para contar la historia de muchas canciones, para mostrar a un Mateos íntimo, cercano y lleno de buenas ideas.

Comenzará una gira nacional ahora para Mateos y sus músicos, para seguir presentando Primera Fila por Rosario, Olavarría, Córdoba, Tigre, Avellaneda, muchas ciudades más y una promesa que Miguel dejó abierta sobre un nuevo show en Buenos Aires.



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